El cochinito tiene hambre

Todos sabemos que una de las cosas más difíciles en este mundo capitalista de nuestros días es AHORRAR.

En realidad, ahorrar es difícil para algunas personas, pero para otras es prácticamente imposible. Yo claro, pertenezco a esta última categoría. La única vez que he logrado hacer un ahorro considerable era porque lo descontaban directamente de mi nómina y yo ya de plano jamás veía ese dinero.

Hace un tiempo empecé a leer un libro llamado “El Economista camuflado“, de un autor norteamericano (y los gringos saben bastante de estas cosas). El libro trata de explicar los fenómenos económicos a una micro-escala y engancha sus teorías con uno de mis temas favoritos: El café “Starbucks”.

Básicamente dice que el éxito de esta cadena se sustenta en dos puntos fundamentales:

1. La ubicación de las sucursales y

2. La posibilidad de “elegir” el precio de tu café, obviamente a la par que eliges el tamaño, los ingredientes y los topings extra, según lo “especial que te sientas ese día”.

La propuesta de Tim Harford, el autor del libro, se construye sobre la idea de que las personas en una sociedad pueden ser más o menos SENSIBLES A LOS PRECIOS de las cosas. ¿Y qué significa esto?. Pues que estamos dispuestos a gastar sin sentir dolor, incluso hasta gustosamente, determinada cantidad de dinero en ciertas cosas. Claro que este “umbral del dolor” del gasto es distinto en cada persona. A mi me queda muy claro que lo que yo puedo pagar por un buen café, y sobre todo por pasar un rato agradable en un lugar sin humo, con un sillón confortable y un periódico que puedo leer “gratuitamente” es bastante más de lo que muchos de ustedes pagarían.

Hay personas que vivimos sin tener idea de lo que cuestan las cosas, y créanme, no es una cuestión de tener mucho o poco dinero, es una forma de vida, como una especie de miopía que nos impide ver las etiquetas de los precios con suficiente claridad.

La cuestión es que teniendo un (y disculpen el término inventado) umbral tan bajo del dolor por gasto es difícil que una persona como yo pueda ahorrar algo. Menos mal que yo tengo una pareja que me equilibra bastante en ese sentido, porque alguien tiene que alimentar al cochinito ¿no?.

NOTA AL PIE: Cochinito (tr. coloquial del mx. alcancía) = hucha (Esp.) VER FOTO.

2 comments

  1. nico dice:

    Hola,es la primera vez que entro en tu blog y veo que olvidastes poner mas cosas en este post tn interesante sobre el ahorro.El mas destacado creo,es que olvidastes mencionar la gran atencion que recibis por parte de un barista Argentino cuando entras en starbucks!
    Ese es el verdadero secreto de starbucks,yo mismo!!
    Bueno,muy interesante,pero no te sientas mal por no ahorrar,mira los que ahorraban por el solo hecho de poder pagar la letra de la hipoteca.En un pais como este donde ahorrar es casi imposible por culpa de los salarios tan bajos,lo mejor que podes hacer es disfrutar del dinero sin ahorrar.Experiencia propia.Se te extraña en Starbucks!Cuando pensas venir?
    Bess

  2. Karen dice:

    Hey, de ahora en adelante serás mi escritora favorita, se te da, de eso no hay duda….. dejas con ganas de mas, igual de agradables que tus charlas es esos cafes que culpas. Se te extraña mucho y plaza del sol ya no es el mismo que antes jajajaja.

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